Daniel Encinas estuvo en la Feria Mandala en el Museo del Vino de Maipú donde se presentó con su espectáculo “De profesión contador” con el cual está atravesando su séptima temporada en los escenarios. Este contador público nacional y perito partidor, nació de casualidad y fue con el primer personaje que se largó a trabajar solo. “Es increíble como el arte me cambio la vida”, afirma Daniel.
¿Por qué no te animabas a laburar solo?
“A veces no se te ocurre, estás siempre contenido con el grupo de compañeros. Antes del Contador trabaje mucho tiempo con mis colegas y amigos del Teatro El Taller en espectáculos de improvisación, porque para trabajar solo habia que tener un producto para mostrar y eso siempre te daba como un cuiqui”.
La primera vez que salió solo al escenario fue en una vendimia clown “Yo ya venía escribiendo un poquito, a base de ideas. Lo mío fue imaginarme a un contador público que de grande hacia talleres de teatro y todas las cosas que le pasaban. La presentación tenía que durar 5 minutos y me acuerdo que tenía un julepe (risas). El momento previo a mi turno pensaba “qué hago acá” nos cuenta Daniel mientras rie.
Y nosotros pensamos que la tienen re clara como actores…. Pero no es tan así..
“No claro, siempre están esos nervios previos y más cuando es la primera vez. Pero una vez arriba que tuve la respuesta del público no me quise bajar más. Los 5 minutos se hicieron 10 o 15 y quería seguir. Fue un alivio y me dio mucha confianza, ese vínculo que nació con el Contador no se fue más».
Este personaje llega porque vos estudiaste Ciencias Económicas…
“Claro, yo hice como 6 años en la Facultad de Ciencias Económicas. Estaba en cuarto año cuando me dio esa crisis de seguir o dejar y en ese momento conozco al Flaco Suarez dando un taller de teatro en la facultad. Empecé muy tímido, como probando y me encantó de entrada, che. La idea era terminar la carrera por supuesto, pero de a poquito esto me fue atrapando. Después me metí en la Escuela Popular de Teatro…obviamente no terminé Ciencias Económicas (risas). Toda mi familia de profesionales me quería matar. Yo ya me había dado cuenta que la carrera no era para mí, en tercer año había tenido una crisis y no sabía bien qué hacer”
¿Cómo fue el momento en que tuviste que comunicar que dejabas la facultad y te dedicabas al teatro?
“Ese momento fue difícil. Me acuerdo que a mi vieja no se lo podía decir porque para ella iba a ser terrible, hasta que se dio cuenta que no estaba estudiando y se lo conté. Me dijo que estaba «loco» por seguir teatro, que me habían lavado el cerebro, y se fue llorando (risas). Ahora me apoya en todo, está siempre pendiente…y le encantan mis obras”.
Por su propia experiencia como estudiante y buscando la educacion para su hija, surgió el vinculo con el proyecto educativo Waldorf “Hay mucha gente que tiene el titulo y no es feliz, se dan cuenta tarde que lo que estudiaron no es lo que les gusta. Por suerte fue el momento justo para mí y comencé a vivir momentos maravillosos. Para nuestros padres era distinto, si no estudiabas una carrera de grande te ibas a morir de hambre toda la vida. De esto hablo con el Contador en las funciones, es el gran tema de mi vida, esa búsqueda eterna de la vocación. Como está todo tan supeditado a un paradigma super materialista y basado en el temor al futuro. Yo de chico lo sufrí mucho y me la jugué porque era empezar de cero teniendo 26, 27 años, que en ese momento para mi yo era grande.”
“La educación es fundamental, por eso me meti con la pedagogía waldorf buscando otra educación para mi hija, fuera de la tradicional”.
Volviendo a tu arte, ¿ahí no más te descubriste humorista o fue también un descubrimiento el humor?
“Digamos que el humor estaba en mí como algo inherente. Siempre fui muy tímido y mi mecanismo de supervivencia en lo social, era hacerme el gracioso (risas). Después lo fui desarrollando con el Flaco Suárez, desde lo corporal, el juego, la improvisación, toda la impronta del Flaco fue fundamental. Yo iba a esos talleres y era lo mejor que me podía pasar. Es una lástima que se hayan terminado esos elencos universitarios. Muchos de los que fuimos a esos elencos terminamos dejando las carreras y nos dedicamos al teatro”.
¿Qué Proyectos a futuro tenés?
“Bueno, tengo como proyecto futuro hacer la segunda parte pero ahí no va a estar solo el contador. Estamos con un amigo escribiendo y dándole forma… va a haber otro personaje que no va a ser contador, pero va a estar dentro del rubro de la educación. Me va a acompañar mi amigo querido Gonzalo Merino, con quien hemos estado dando talleres”
Laura Portillo